Madres

•4 Diciembre 2009 • Dejar un comentario

“En silencio, mi guardia de corps y yo ajustamos nuestro paso al suyo. Mi madre, en su turbación, había olvidado dirigirle el más elemental saludo de cortesía. Caminaba con un trotecillo, y mientras yo consideraba su deplorable cinturón, me pregunté qué era lo que la hacía tan fea. Y era… la esperanza”.

Yukio Mishima, “El pabellón de oro”.

 

(su esperanza resplandecía cuanto más pasaran los años. se había vuelto inquebrantable, etérea, hermosa e eternamente inexplicable.)

(eso lo digo yo, no mishima)

Trazos circulares

•2 Diciembre 2009 • 4 comentarios

 

ratitos de ocio goi en medio de una antropologica jornada sobre judaismo..

Cuando nada anda

•11 Noviembre 2009 • 3 comentarios

A veces, pasa que uno esta parado ahí, en el medio de la nada, o en el medio de una muchedumbre cansada, puteadora y apelotonada que cansa y se cansa con sus quejas, putea contra todo el mundo y apelotona su voluntad en espacios físicos más que reducidos.
Cuando pasa eso, uno -por lo general- está en el subte. Y seguro, está en la combinación de 9 de Julio. Entonces, uno se apretuja tanto, pero tanto, que la mente se escapa, porque no se banca más el amontonamiento. Una que se va, y mil absurdos que vienen en su lugar:

- ¿Qué carajo habrá pasado ahora?
- ¿Será posible? ¿Otra vez?
- ¿Quién habrá diseñado los andenes?
- ¿Por que el andén es tan desproporcionadamente ancho para el arco de la puerta?
- ¿¡Pero como es que nadie se queja ni hace nada?!
- ¿Cómo hace la gente bajita? Qué garrón para ellos..
- ¿Realmente puedo presentar las fotos como formas de subvertir el orden de lectura de un diario?
- No hacía falta comprar esos zapatos hoy. Me estoy clavando la caja en el estómago.
- ¿Le habrá bajado la fiebre? Si tuviera un milimétrico espacio libre para sacar el celular, llamaría.
- ¿El cumpleaños era sábado o domingo?
- Esos fideos de arroz zafaban. Podría volver a comer ahí..
- ¿Este tipo pensará contestar el mail? Porque sí necesito esa entrevista..
- Nadie piensa moverse, ¿no?
- El diseño de ese poster publicitario está muy bueno.. ¿o estará bueno porque Daniel Henney aparece en él?
- Ah, ¿pero siguen llegando subtes? ¿Y dónde piensa bajar toda esa gente?
- Cuento hasta cien. Si en cien no avanzo, me voy hasta Catedral.
- ¿Maitena sabrá de la existencia de Aleida? Las dos historietas tienen algunas cosas parecidas.
- ¿Qué tan interdisciplinario puede ser el enfoque sobre los conflictos armados?
- ¿Hasta dónde puedo flexibilizar el análisis de esas coberturas?
- ¿Alguien se habrá fijado en la simetría de los caños para agarrarse dentro de los vagones? Es para sacarles una foto..
- ¿Esta mujer piensa quejarse mucho más?

De pronto, todo empieza a cobrar vida. De a poco, la muchedumbre se mueve, y los absurdos se van rapidito. La mente queda en un blanco transitorio: “Uh.. mirá la hora que es.. ¡no llego más!”

Con P

•27 Octubre 2009 • Dejar un comentario

(de Perú, de pregunta, de prejuicio y de pelotudez)

Hay días que son más temáticos que otros, así como hay momentos que las palabras se juntan todas para conspirar contra cualquier discurso más o menos consistente. Así pasa también cuando a uno lo sorprenden situaciones que sólo pueden explicarse con palabras, pero justo justo ahí, no viene ninguna.
Para los progres, o más o menos progres, en especial a los que estamos entre 20 y 30 y algo (yo estoy entre los 20 y algo), no nos gusta manejarnos con prejuicios. Porque está mal. Porque no tiene razón de ser. Porque no va. Porque se contradice con nuestra forma. Porque jamás somos prejuiciosos. Porque, de verdad, no lo somos. Y no se trata de querer a las paraguayas porque tenemos “muchacha en casa” (y no, no tengo.. yo soy mi propia “muchacha”), bancar a los bolivianos porque compramos en su verdulería (pero lo puteamos en secreto cuando nos da un morrón medio cascoteado), ni amar a los gays porque bailamos con ellos en alguna fiesta (y es que sí, algunos tienen más ritmo)..
Como sea, el caso es que se me cruzaron el día temático, las cacofónicas palabras con P, y la certeza de no tener un enano fascista dentro, pero sí una capacidad innata para no callarme y un sarcasmo que siempre pide salir a pasear (y cada tanto, lo dejo hacer).
Uno va, con la que en poco tiempo dejará de ser su plata, a pagar sus impuestos al Pago Fácil. Rapidito para el locutorio, antes de que las madres con niños recién salidos de la escuela copen el mostrador. Sólo una persona adelante, y lejos, una mujer sentada con una nena.
Uno espera, con la plata, con el impuesto, con una sonrisa, porque al final, uno se levanta con un buen día. Pero ahí se complota todo. Y la mujer con la nena se acerca, con cara de nada, como quien no quiere la cosa, y se mete en la fila. Ella hace como que no ve que hay diez personas esperando, y uno no los ve, porque se juntaron de un momento a otro.
Entonces, la mirada fija. Y la sonrisa se estanca, y aparece una carraspera más y más insistente.

- Ejem.. Mirá, ahora ya está, porque estás terminando de pagar, pero fijate que te adelantaste a toda esta gente, que estaba esperando antes que vos..
- Perdón.. No, señora. Yo estaba en la fila.
- Ehh.. No. No estabas. Sólo había una persona, y vos estabas allá sentada..
- No, señora. Yo estaba..
- (Interrupción) No, no. ¿Sabés qué pasa? Además de ser una desubicada por colarte, sos una mentirosa. Encima..
- (Interrupción) No, yo estaba. Lo que pasa es que usted me habla así porque sabe de dónde vengo.
- (Silencio de unos segundos.. El ceño no decide si fruncirse de la bronca, o de pura incapacidad para entender) ¿Perdón?
- Sí, señora. Usted me trata así mal porque se da cuenta de que mi acento es peruano..
- (Silencio otra vez. El ceño se decide a fruncirse, pero ante la incapacidad de entender tamaño absurdo) Otra vez.. ¿Perdón?
- Usted me maltrata porque yo soy peruana y..
- (Interrupción. Sorpresivamente, el “vos” se transforma en “usted”) Ah, no, mi señora.. Usted es una desubicada por colarse, una mentirosa por negarlo, y una maleducada por sostenerlo. Y ¿sabe qué? Si tanto le jode su acento y su origen, trágueselo con un buen sorbo de pisco, pero chileno ¿sí?

Por suerte, el encargado me esperaba con los pocos pesos que me quedaban de vuelto. Le sonrío, saludo y salgo. Acomodo los lentes de sol, y me voy pensando en el absurdo, el atropello, la ridiculez, y un par de cosas más.
¿Puede ser que una persona condense tanta pelotudez en su interior y la exteriorice con esto del acento y el origen?
¿Será que hay que bancarse estas cosas?
¿Qué pasaría si yo me adelantara en una fila en Perú y me puteara una señora limeña? ¿Podría decir que me discrimina por argentina?
¿Esta fulana sería realmente peruana?
¿Jaime Bayly, o Christian Meier, se adelantarían en una fila, blandiendo su pasaporte? Porque si lo hiciera Bayly, lo saludo y me río un rato. Y si lo hiciera Meier, es muy posible que me quede sin palabras. Pero igual me jodería.
¿El pisco será peruano en verdad? Porque, sin ser mi bebida preferida, a mí me gusta más el chileno.
El semáforo cortó. Mientras espero para cruzar en la esquina, miro al cielo. No espero que Dios me mande una respuesta, pero cuando viene una catarata de preguntas, capaz que hay alguna respuesta encima de mi cabeza, esperando para caer. Y si no es una respuesta, que sea un regalo, por lo menos.
Y no, ni respuesta, ni regalo. Algunas gotas, sí.
Pienso: “Puta madre.. a la vieja, al pisco, y al impuesto también”. “No me digas que va a llover…”

Un chute de vanidad…

•6 Octubre 2009 • Dejar un comentario

“que quereis?? aprendi a malvivir del cuento..”

a mis amores decaidos :D